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Colegio Los Olivos: «Somos un colegio abierto a las familias y a la comunidad educativa, los antiguos alumnos nos sentimos orgullosos de haber estudiado aquí»

1) Medio siglo educando bajo los valores agustinianos. Calidad humana y académica, de la mano en el Colegio Los Olivos

2) El deporte, uno de los máximos referentes

3) Valores añadidos del centro: la acción tutorial, la acción pastoral y la enfermería escolar

4) ByeFile, aliado en el cumplimiento de la protección de datos del colegio

1) Medio siglo educando bajo los valores agustinianos. Calidad humana y académica, de la mano en el Colegio Los Olivos

Interioridad, verdad, amistad y solidaridad. Los alumnos del Colegio Los Olivos llevan consigo estos cuatro valores. Unos valores que han perdurado al paso del tiempo y se han transmitido generación tras generación desde hace más de 50 años. Desde 1968, el Colegios Los Olivos ha visto a decenas de miles de estudiantes pasar por sus aulas. Para muchos de ellos no importa el tiempo que haya pasado desde entonces. La enseñanza agustiniana ha marcado sus vidas.

El Colegio Los Olivos, situado en el barrio de El Atabal y legado del antiguo San Agustín, es un referente en Málaga. “No es extraño que haya personas que en su desempeño profesional o personal mencionen espontáneamente que han estudiado aquí. Lo mencionan como un valor, como algo que va dentro de ellos”, relata Lucas Ruiz, administrador y docente del centro. Él mismo fue alumno del colegio. Comparte este sentimiento de orgullo y no duda ni un segundo en decir que el espíritu agustiniano le ha hecho ser la persona que es a día de hoy.

Amaos y servíos los unos a los otros. El lema del centro es más que un principio en sí mismo y deja claro que estudiar en el Colegio Los Olivos es mucho más que una cuestión académica. Lucas Ruiz destaca la formación humana que adquirió durante su etapa escolar. Una formación que sigue siendo primordial en la actividad del colegio. “Formamos a personas con valores, estamos pendientes de los niños y los jóvenes tanto en su desarrollo académico como personal”, asegura Lucas Ruiz.

2) El deporte, uno de los máximos referentes

Los valores agustinianos marcan la pedagogía y el modelo de enseñanza del Colegio Los Olivos. Además de los profesores, toda persona implicada en su funcionamiento, desde las enfermeras y los monitores deportivos hasta el personal de administración y servicios, tratan de inculcarlos. En esta educación, el deporte es una de las actividades más punteras. Los más de 1.600 alumnos del colegio disponen de infinidad de opciones para practicar actividad física e incorporar esta faceta en su desarrollo personal.

El centro cuenta con numerosas instalaciones para hacer que esto sea posible y responder a las necesidades de los alumnos en cada una de las modalidades educativas: educación infantil, primaria, secundaria y bachillerato.

Alumnas jugando al pádel en el Colegio Los Olivos

Cuando visitas por primera vez el colegio, sus más de 100.000 metros cuadrados de extensión causan una gran impresión. Ves dos gigantescos edificios, repletos de aulas, de despachos, de laboratorios y de muchas otras salas. Pero suena una banda sonora capaz de llenar toda esta inmensidad. El alboroto de las risas, de los juegos, de las conversaciones e incluso de los silencios. El pabellón deportivo, las pistas de fútbol, de baloncesto, de pádel y la piscina se suman a las clases para tratar de ofrecer a los estudiantes una formación lo más completa posible. Balonmano o hockey son algunos otros ejemplos de los deportes que se practican.

Tal y como señala Lucas Ruiz, administrador y profesor del Colegio, “nuestras instalaciones son una de nuestras señas de identidad y el deporte es un vehículo esencial en la transmisión de nuestros valores. También tenemos un huerto escolar, un parque infantil que estamos renovando e incluso al final del colegio un pequeño bosque, en el que estamos pensando qué podríamos hacer. Sin olvidar nuestra cocina, una cocina propia donde comen todos los días alrededor de 900 alumnos y que supone una gran satisfacción para las familias”.

3) Valores añadidos del centro: la acción tutorial, la acción pastoral y la enfermería escolar

En estos y otros emplazamientos del centro se organizan muchísimas actividades, no solo orientadas a los alumnos sino también a las familias. “Somos un colegio abierto a la familia y a la comunidad educativa. Me siento orgulloso de que mis hijas, mis hermanos y mis sobrinos hayan estudiado aquí”, manifiesta Lucas Ruiz.

Esta apertura y la cercanía a los alumnos y sus familiares distinguen también al colegio. La enseñanza tiene un alto nivel de exigencia en los contenidos y en las evaluaciones, por lo que todo el equipo de Los Olivos trata de alcanzar y atender las necesidades específicas de cada alumno. “Hay una personalización de la enseñanza a través de la acción tutorial”, remarca Lucas Ruiz, administrador y docente.

“Nuestro centro es un centro católico, cristiano, regido por la Orden de San Agustín y las actividades pastorales son un valor muy importante en nuestro colegio”, prosigue Ruiz para explicar las acciones más significativas del centro. En este sentido, también habla de las enfermeras escolares. “Es un servicio muy demandado por las familias, les da tranquilidad saber que cualquier situación de emergencia, o no de tanta emergencia, va a ser atendida durante la jornada escolar por una enfermera”, afirma el administrador del centro.

Lucas Ruiz, administrador del Colegio Los Olivos
Lucas Ruiz, administrador del Colegio Los Olivos

El Colegio Los Olivos fue uno de los colegios pioneros en implantar la enfermería escolar en Málaga. Más allá de atender durante las horas lectivas, las enfermeras efectúan una labor esencial de educación sanitaria. Realizan un seguimiento a alumnos con determinadas patologías como alergias o diabetes e imparten talleres para ofrecer a los estudiantes y sus familias recomendaciones sanitarias. También han extendido esta formación de carácter sanitario al profesorado, a quienes han enseñado técnicas de RCP y de primeros auxilios para saber cómo actuar y cómo usar los desfibriladores del colegio en caso de que sea necesario. “Antes, el servicio estaba solo unas horas y tras haberlo extendido a toda la jornada escolar nos sentimos muy satisfechos”, valora Lucas Ruiz, administrador y docente del colegio.

Precisamente, durante la pandemia las enfermeras han coordinado junto a la dirección del centro todas las normas relacionadas con la COVID-19. “Las familias han sentido que han dejado a sus hijos en un entorno seguro. Definimos un plan anti-COVID muy estricto y escrupuloso que ha resultado ser todo un éxito”, asegura el administrador de Los Olivos. Desde el centro se sienten muy agradecidos por “la forma en la que los niños, y curiosamente cuanto más pequeños casi que más, han llevado todo esto con mayor naturalidad, prácticamente sin ninguna queja y con una sonrisa debajo de la mascarilla”.

4) ByeFile, aliado en el cumplimiento de la protección de datos del colegio

La enseñanza es tarea primordial en un centro educativo. No obstante, hay más responsabilidades que inciden directamente en el correcto funcionamiento del colegio. La protección de datos es una de ellas, más cuando se trata de menores de edad.

La información académica como los exámenes, la documentación de secretaría y administración debe pasar por un rigoroso proceso de tratamiento y conservación para posteriormente ser destruida cuando corresponda. Así lo establece la legislación vigente. Para proteger los datos personales de sus alumnos, así como de sus familias y de todo el personal del centro, el Colegio Los Olivos tiene estandarizado estos protocolos en un sistema de calidad acorde a la normativa de protección de datos.

A la hora de destruir la documentación, el Colegio Los Olivos confía en ByeFile. “Esa destrucción tiene que estar certificada, por eso buscamos un servicio como el que ofrece ByeFile”, apunta Lucas Ruiz al hablar de la importancia que tiene el cumplimiento de la protección de datos en su centro educativo.

Contenedor de ByeFile en el Colegio Los Olivos

Hasta que apareció ByeFile, el centro utilizaba trituradora, por lo que era frecuente “ver a profesores destruyendo exámenes con las destructoras, las calentábamos. Ahora ya no, usamos los contenedores de ByeFile. Es muy cómodo. Siempre tenemos algún contenedor donde el profesor o el personal de secretaría y administración puede depositar los documentos que han de ser destruidos”, explica Lucas Ruiz.

Cambiar la trituradora por la destrucción certificada de ByeFile supuso una notable diferencia para el Colegio Los Olivos. Ahorrar tiempo y esfuerzo, además de sumar seguridad son las principales ventajas.  La entrega del certificado que acredita que la documentación se destruyó de forma adecuada a la normativa es una garantía imprescindible en la protección de datos.

En Los Olivos, tratan con gran cuidado esta legislación, por lo que todos los años realiza una auditoría de protección de datos. ByeFile interviene en el protocolo de destrucción de la información para que todos los datos del centro estén a salvo y pueda proseguir su actividad habitual sin ningún incidente. Desde la administración del colegio aseguran que “hemos recomendado los servicios de ByeFile a otros centros educativos porque es una gran comodidad. Lo hacéis todo sencillo, rápido y eficaz”.

Para más información sobre El Colegio Los Olivos, puede visitarse su página web.



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