Basura electrónica

Desde el punto de vista empresarial resulta de capital importancia una adecuada gestión de los soportes electrónicos, pero no sólo durante su ciclo de vida y uso, sino también llegado el momento de su destrucción como basura electrónica.

Todos esos casos que ya hemos repasado en este blog sobre documentación aparecida en la basura, normalmente en formato papel, van a ir evolucionando cada vez mas hacia discos duros y todo tipo de soportes conteniendo información personal y confidencial.

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Hoy día es enorme la cantidad de información importante de todo tipo que pasa por nuestros dispositivos, y sería desde un punto de vista tanto corporativo como legal que un nuevo usuario de un equipo o un desconocido en un vertedero de piezas electrónicas, accediera a nuestros archivos y documentos almacenados, incluyendo datos de carácter personal.

Deshacerse de cualquiera de la multitud de diferentes aparatos tecnológicos que se usan en el día a día de las compañías (servidores, ordenadores personales, monitores, impresoras, tabletas, teléfonos inteligentes…), ya sea por falta de uso, reemplazo u obsolescencia, así como del contenido en ellos almacenados (textos, fotos, vídeos, contactos, facturas, presupuestos, informes…) puede ser un verdadero desafío para una empresa o incluso para un profesional independiente. Los beneficios resultan claros y son por todos conocidos: ahorrar espacio y energía en oficinas y almacenes, y lo que es más importante, preservar y proteger en cumplimiento de la normativa sobre privacidad la información y los datos, tanto propios como de terceros, que manejamos.

Legislación española

La legislación vigente con respecto a la protección de datos y a la recogida de residuos es de alto rango en nuestro país y exige que los soportes informáticos que contienen información confidencial de la empresa así como datos de carácter personal, han de someterse a un proceso previo de destrucción en cumplimiento de la normativa europea, que desemboca en España en la Ley Orgánica de Protección de Datos de Carácter Personal (LOPD) y su reglamento de desarrollo.

Asimismo cualquier residuo informático debe ser reciclado en cumplimiento con las normativas RAEE, de Residuos y Medio Ambiente.

El asunto de la basura electrónica va a continuar evolucionando y creciendo en complejidad y riesgos, mezclando problemas legales empresariales, derechos a la privacidad de las personas físicas así como la problemática medioambiental. Si su empresa o actividad profesional se ve afectada por estas situaciones, su mejor solución resulta ser buscar en el mercado proveedores que garanticen un cumplimiento efectivo de la normativa y que certifiquen su labor.



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